DIAGNOSTICO in vitro
Recomendaciones de la Academia Nacional
de Bioquímica Clínica de los Estados Unidos de América sobre el empleo de las
magnitudes bioquímicas en la enfermedad coronaria
J. Valero Politi
Servei de Bioquímica Clínica
Ciutat Sanitària i
Universitària de Bellvitge
L'Hospitalet de Llobregat
1
Introducción
La posibilidad de medir con suficiente practicabilidad
la concentración de masa de troponina I ó troponina T en el plasma ha supuesto
un cambio en distintos aspectos conceptuales, clínicos y diagnósticos de la
cardiopatía isquémica. En los últimos años se han multiplicado los artículos y
las recomendaciones sobre el empleo de las magnitudes bioquímicas útiles en el
diagnóstico de esa enfermedad. No todos los autores están de acuerdo en este
tema, especialmente en determinados aspectos.
En 1999, la Academia
Nacional de Bioquímica Clínica de los Estados Unidos (NACB) publicó unas
recomendaciones sobre el empleo de las magnitudes bioquímicas útiles en el
diagnóstico de la enfermedad coronaria que actualmente están vigentes. Estas
recomendaciones, en cuya elaboración intervino un numeroso grupo de expertos en
el tema, tanto del ámbito clínico como del laboratorio clínico, se refieren a
los distintos aspectos relacionados con el empleo de esas magnitudes y son de
dos tipos, clase I y clase II, según haya habido consenso o no entre los
participantes en su elaboración, respectivamente; las recomendaciones de clase
III se refieren a procedimientos sobre los que hay evidencia de que no son
útiles.
En este artículo, se pretende exponer y, en su caso, comentar
algunas de las recomendaciones más significativas.
El orden y la
numeración con que aparecen las recomendaciones en esta revisión, no coinciden
con los del artículo original, ya que, en el presente documento se han escogido
las que se consideran de mayor interés.
2 Recomendaciones
I) Según indica la NACB, la detección de cualquier daño
miocárdico mediante una determinada magnitud bioquímica que posea suficiente
especificidad diagnóstica es clínicamente importante. Ello justifica la elección
de un valor discriminante bajo para el empleo óptimo de las magnitudes
bioquímicas en la enfermedad coronaria, ya que todos los pacientes con una
concentración de masa de troponina I ó T en el plasma que no corresponda a la
obtenida en la población sana tienen daño miocárdico y debería considerarse que
tienen riesgo de padecer un trastorno cardiovascular. La detección de un daño
miocárdico pequeño es posible empleando un valor discriminante bajo para la
concentración de masa de troponina I ó T en el plasma, por ejemplo, el límite
superior del intervalo de referencia fisiológico.
Este criterio queda
reflejado en tres recomendaciones de este grupo de expertos:
- Los pacientes con dolor torácico y concentración de masa de troponina I ó
T en el plasma entre el valor superior del intervalo de referencia fisiológico
y el valor discriminante para infarto agudo de miocardio deberían etiquetarse
como pacientes con daño miocárdico y ser tratados para reducir los riesgos
asociados a ese daño (clase I).
- Para el empleo óptimo de magnitudes bioquímicas con alta eficiencia
diagnóstica para la enfermedad coronaria, como la concentración de masa de
troponina I ó T en el plasma, se necesitan dos valores discriminantes: uno
bajo, para establecer la presencia de un verdadero daño miocárdico, y uno
alto, que indique un daño miocárdico que puede implicar un infarto agudo de
miocardio, tal como lo define la Organización Mundial de la Salud (OMS) (clase
II). En esta recomendación hay más participantes que prefieren tomar sólo el
valor bajo, en lugar de dos valores, y ninguno prefiere emplear sólo un valor
discriminante para el diagnóstico de infarto agudo de miocardio. La NACB está
de acuerdo en que la detección de cualquier daño miocárdico es importante, lo
que justifica el uso de un valor discriminante bajo para la concentración de
masa de troponina I ó T en el plasma. Sin embargo, como el uso de una magnitud
con mayor sensibilidad diagnóstica puede aumentar mucho los diagnósticos
verdaderos de infarto agudo de miocardio, comparado con los realizados
siguiendo el criterio de la OMS —basado en la medición de concentraciones
catalíticas o de masa de enzimas—-, mientras no se vuelva a definir el
criterio de infarto agudo de miocardio, la NACB recomienda emplear dos valores
discriminantes para la concentración de masa de troponina I ó T en el plasma:
uno bajo, que detecte el daño miocárdico pequeño, y uno alto, que se asocie al
daño miocárdico que corresponda al que se produce en el infarto agudo de
miocardio definido por la OMS.
- Los intervalos de referencia fisiológicos deben establecerse para cada
magnitud bioquímica de las empleadas en el diagnóstico de la enfermedad
coronaria, empleando el percentil 97,5 obtenido a partir de los resultados.
Los valores discriminantes para resultados indicativos de infarto agudo de
miocardio son también necesarios para las magnitudes bioquímicas empleadas en
el diagnóstico de la enfermedad coronaria y deben establecerse a partir de
curvas ROC, empleando una población cuidadosamente escogida (clase I). Otros
autores recomiendan el percentil 99,0 en lugar del 97,5. Hay que añadir, tal
como indican otros autores, que debe adoptarse el valor crítico (límite de
detección) del procedimiento de medida como valor discriminante bajo cuando
ese valor crítico excede el valor superior del intervalo de referencia
fisiológico.
II) Con relación al empleo de las magnitudes
bioquímicas más adecuadas para la detección de daño miocárdico, la NACB hace las
siguientes recomendaciones:
- Las concentraciones de masa de troponina I ó T en el plasma son las
magnitudes de elección para el diagnóstico del infarto agudo de miocardio y la
detección del daño de las células miocárdicas, reemplazando a la concentración
catalítica o de masa de creatina-cinasa 2 en el plasma (clase II).
Considerando que la concentración de masa de troponina I ó T en el plasma
permanece elevada durante 4 a 10 días y la de creatina-cinasa 2 sólo 48 horas,
se sugiere que la concentración catalítica o de masa de creatina-cinasa 2 en
el plasma puede ser de utilidad para detectar reinfartos. Aunque se apuntan
otros motivos de tipo metrológico, económico o de hábito de los clínicos para
el empleo de la concentración catalítica o de masa de creatina-cinasa 2 en el
plasma, la NACB considera que muchas de estas causas irán desapareciendo con
los años y aconseja la sustitución de esa magnitud por la concentración de
masa de troponina I ó T en el plasma.
- La concentración catalítica o de masa de lactato-deshidrogenasa, o de sus
isoenzimas, en el plasma ya no juega ningún papel en el diagnóstico de estas
enfermedades (clase I).
- En los pacientes sometidos a cirugía no cardiaca debe emplearse la medida
de la concentración de masa de troponina I ó T en el plasma para diagnosticar
el infarto agudo de miocardio perioperatorio. Debe utilizarse el mismo valor
discriminante establecido para el diagnóstico del infarto agudo de miocardio
no perioperatorio (clase I).
- Para el diagnóstico de infarto agudo de miocardio, deberían emplearse dos
de las magnitudes bioquímicas útiles para ese diagnóstico: una precoz (aumento
de su valor dentro de las 6 horas posteriores al inicio de los síntomas) y una
definitiva (aumento de su valor entre las 6 y las 9 horas posteriores a la
aparición de los síntomas, con alta sensibilidad y especificidad para el
diagnóstico de infarto agudo de miocardio y que permanezca elevada durante
varios días) (clase II). La magnitud bioquímica ideal para el diagnóstico de
infarto agudo de miocardio debería aumentar su valor rápidamente tras el
infarto, tener una alta eficiencia diagnóstica, mantenerse elevada varios días
tras el infarto y poder ser medida con rapidez. Como, actualmente, no hay
ninguna magnitud que cumpla todas esas características, la medición combinada
de dos de ellas puede tener más interés. La magnitud bioquímica que debe
emplearse, preferentemente, para el diagnóstico definitivo del infarto es, sin
duda, la concentración de masa de troponina I ó T en el plasma. Las que se
aconsejan para el diagnóstico precoz son la medida en plasma de: la
concentración de masa de mioglobina y la concentración catalítica o de masa de
las isoformas de la creatina-cinasa 2. Sin embargo, no hay consenso en esta
recomendación, ya que, para algunos autores, la pobre especificidad
diagnóstica de la primera y la falta de practicabilidad de los procedimientos
de medida de la segunda las descartan como magnitudes útiles para el
diagnóstico de infarto agudo de miocardio. La NACB reconoce las limitaciones
de esas magnitudes y, mientras no se cuente con magnitudes más eficaces para
el diagnóstico precoz del infarto agudo de miocardio, asume que la medida de
la concentración de masa de mioglobina en el plasma es preferible a la de la
de creatina-cinasa 2 o a la de sus isoenzimas.
- Para la detección del infarto agudo de miocardio mediante magnitudes
bioquímicas, en ausencia de un electrocardiograma que asegure el diagnóstico,
se recomienda la obtención de muestras al ingreso del enfermo y entre las 2 y
las 4 horas, entre las 6 y las 9 horas y, opcionalmente, entre las 12 y las 24
horas tras el ingreso. En esas muestras, debe medirse una magnitud bioquímica
que sea útil para el diagnóstico precoz y otra para el definitivo (clase II).
Como ocurre con la recomendación anterior, no hay consenso en este punto entre
los distintos expertos. Así, por ejemplo, se cuestiona la necesidad de medir
la magnitud para el diagnóstico definitivo a las 2-4 horas, especialmente ante
resultados dentro del intervalo fisiológico de la concentración de masa de
mioglobina en el plasma al ingreso y a las 2-4 horas y de troponina I ó T en
el plasma al ingreso. Hay muchas variaciones en los protocolos respecto al
número de muestras y el intervalo de obtención de las mismas, entre los
diferentes centros; la NACB ha optado por un protocolo conservador al
aconsejar la obtención de, al menos, tres muestras en las primeras horas desde
el ingreso.
- Cuando el diagnóstico de infarto agudo de miocardio debe hacerse pasadas
las primeras horas del inicio de los síntomas, las magnitudes empleadas para
el diagnóstico precoz no son necesarias. En esos casos, sólo se necesitan las
magnitudes empleadas para el diagnóstico definitivo, como la concentración de
masa de troponina I ó T en el plasma.
- En pacientes con un electrocardiograma compatible con el diagnóstico de
infarto agudo de miocardio, las magnitudes bioquímicas no son necesarias para
el establecimiento del diagnóstico ni para el inicio del tratamiento. En esos
casos, las magnitudes bioquímicas empleadas en el diagnóstico de infarto agudo
de miocardio pueden ser útiles, con pocas mediciones al día, para confirmar el
diagnóstico, estimar la extensión del infarto y detectar la presencia de
complicaciones como un reinfarto (clase I).
- La definición de infarto agudo de miocardio de la OMS debería ampliarse e
incluir el resultado del empleo seriado de otras magnitudes bioquímicas, y no
limitarse a los cambios en las magnitudes enzimáticas. Aunque el diagnóstico
de infarto agudo de miocardio no puede realizarse con datos obtenidos a partir
de una única muestra, cuando se utiliza una magnitud con una gran
especificidad diagnóstica, la presencia de una concentración anormalmente alta
obtenida de una sola muestra puede tener un alto valor diagnóstico de infarto
agudo de miocardio (clase I).
En relación a la definición de
infarto agudo de miocardio, la Sociedad Europea de Cardiología y el Colegio
Americano de Cardiología han publicado conjuntamente un artículo donde aconsejan
revisar la definición tradicional de infarto agudo de miocardio. El comité
formado por ambas sociedades científicas indica que, actualmente, existen
procedimientos de medida que permiten detectar concentraciones muy bajas de
determinados componentes como la troponina (I ó T) cardiaca que aparecen en el
plasma cuando se produce una pequeña necrosis miocárdica que antes pasaba
desapercibida. Basándose en ello, propone que cualquier grado de necrosis
miocárdica causada por isquemia debe ser considerada un infarto. Si se acepta
ese concepto, un individuo cuyo diagnóstico haya sido de angina grave, estable o
inestable, puede diagnosticarse, actualmente, de infarto agudo de miocardio
pequeño.
III) La NACB incluye también algunas recomendaciones
relacionadas con aspectos premetrológicos y metrológicos de las magnitudes
bioquímicas útiles en el diagnóstico de la enfermedad coronaria:
- Para las magnitudes bioquímicas empleadas para el diagnóstico de una
enfermedad coronaria, el laboratorio debe tener, de manera continuada, un
tiempo de respuesta (definido como el tiempo que transcurre desde la obtención
de la sangre hasta la emisión de los resultados) igual o inferior a 1 hora
(clase II). Esta recomendación es objeto de una considerable discusión y, ante
la falta de consenso, la NACB decide recomendar un tiempo de respuesta de 1
hora como objetivo. Aunque los resultados de las magnitudes bioquímicas
empleadas para el diagnóstico del infarto agudo de miocardio no son
imprescindibles para determinar la necesidad de una terapia trombolítica o de
otro tipo, la obtención rápida de los resultados puede producir otros
beneficios para los pacientes. Por otra parte, la NACB entiende que, aunque el
tiempo que tarda en llegar la muestra al laboratorio no siempre depende de
éste, el personal del laboratorio debería trabajar conjuntamente con la
administración del hospital y los supervisores de enfermería para minimizar el
retraso en los desplazamientos.
- Las instituciones que no puedan conseguir un tiempo de respuesta de una
hora para las magnitudes bioquímicas empleadas para el diagnóstico del infarto
agudo de miocardio, deberían poner en marcha sistemas de "análisis junto al
paciente" (clase I).
- Los especímenes de elección para la medición de las magnitudes bioquímicas
empleadas en el diagnóstico de la enfermedad coronaria son el plasma y la
sangre (clase I). El suero no es un espécimen recomendado, debido a los
problemas de coagulación de la sangre, especialmente el retraso que se produce
en los enfermos heparinizados, que pueden producir obstrucciones en las
pipetas de los analizadores, por el material fibrinoso que se produce. Para la
medición de la concentración de masa de troponina I ó T, se recomienda el
plasma obtenido con heparina, aunque también puede emplearse el plasma
obtenido con otros anticoagulantes, considerando que los resultados pueden ser
distintos según el tipo de anticoagulante empleado. La sangre no es un
espécimen adecuado para la mayoría de analizadores automáticos, pero es útil
en los sistemas empleados para los análisis junto al paciente.
- Los procedimientos de medida de las magnitudes empleadas en las
enfermedades coronarias deben tener una imprecisión menor al 10 % a una
concentración próxima al valor discriminante de infarto agudo de miocardio y
un tiempo de respuesta de menos de 30 minutos (clase II). El coeficiente de
variación del 10 % es arbitrario y no está basado en criterios de variabilidad
biológica. Por otro lado, tal como indican otros autores, también debe
aplicarse el límite del 10 % en el coeficiente de variación a las medidas en
torno a los valores discriminantes bajos.
3 Bibliografía
complementaria
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Este artículo ha sido publicado previamente en "In vitro veritas" - 2001; 2: http://www.acclc.es/invitroveritas/vol2/art31.html
Diagnóstico in vitro agradece la colaboración.
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