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Esa voz soy | |
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Fernando Alquézar Alquézar* Una luz sola Enfoca a un hombre solo Vestido de calle sobriamente: Por sus ropas no se sabe Cuál pueda ser su labor. Un poco de maquillaje Recuerda al clown convencional O, más bien, lo alude vagamente. Con pasos quedos y medidos Se adelanta hasta el proscenio y anuncia: “No convoco a nadie para hablar en mi nombre, por eso dejo a un lado el grueso catálogo de la tienda de disfraces: la función ha empezado hace tiempo y no hay acuerdo todavía sobre si debe continuar o no, pero entretanto, mientras las graves decisiones emergen por sí mismas de la noble cabeza del padre de los dioses, blandiendo sus armas con urgencia, mientras tanto, hasta entonces...” Qué me queda Qué me queda. Acudo presuroso A cerrar puertas Tapiar ventanas Pero el rayo oscuro Traspasa los vanos Y elude los muros Y todo es en vano. Hay una voz. Soy esa voz Y nada más. Todavía soy esa voz. Aún soy esa voz. Y nada más. Hay una voz Que puebla la nada De luces nunca vistas De armonías inauditas. Una voz sola en la nada Que alumbra universos Que la distraigan Que la entretengan Que la recreen Que la escondan De la mirada del sentido Que descubre el hueso Bajo el rostro amado. Hay una voz Una voz sola Y desnuda Esa voz soy. Vuelve, endurecida De silencio, De oscuras prisiones A dar nombre otra vez A las cosas y a las horas. Siempre más silencio dentro Y cuanto más Tanto más transparente y dura La voz que me devuelve el ser. La fatal quebradura Atisbo en la esforzada Forja del diamante, Pero el centelleo sonoro Me abisma y me nutre Y me regala el consuelo Agridulce del olvido. Duro ejercicio, Discernir entre los ecos La voz que fuiste Y que aún eres. Pero vuelves Como las olas A tu propia orilla A moldear tu sola roca Como las olas a envolver La playa del origen A amasar los confines Como las olas Como las olas Envuelven en caricias Lo que nunca tendrán Lo que nunca dejarán Lo que las hace volver Y morir después de golpear Amorosamente, Como las olas hacen, Así tu voz Moldea, lacera, araña, Horada y besa, apenas un roce, La frágil evidencia En que tu vida consiste. Entre el ser y el no ser Hay poco más que una moneda al aire. Ese poco más es todo cuanto somos. Como en ciertos trucos con espejos Parecen infinitas Las dimensiones de las cosas Sobre todo la distancia entre ser y no ser. Pero hay que saber mirar y elegir La ilusión que más nos convenga, Que más se adecue a nuestros fines. Entre el ser y el no ser No hay mucho más que un eco en el aire: Duro ejercicio, discernir entre los ecos La voz que fuiste y que aún eres. * Fernando Alquézar Alquézar, barcelonés de cincuenta años, pasó la mayor parte de su infancia y toda su juventud en Zaragoza, donde estudió Filosofía y Letras. Allí publicó poemas en revistas literarias de corta vida como La Guadaña, allá por los años ochenta, y, más recientemente (1999), un libro de relatos, Noche abajo, editado por Paragallo, pequeña editorial ya desaparecida. Durante los últimos años ha continuado componiendo poesía, de la que es un ejemplo Esa voz soy, poema que da título a un libro o colección de poemas que recoge su producción de 1998 a 2006. Como el resto de su producción poética de los últimos veinte años (con la excepción de un breve poema publicado en la revista CELAN) permanece inédito. Actualmente sigue escribiendo relatos, poemas y alguna novela. Presentación | Libros | Documentos | Comentarios de terminología | COLABIOCLI | Cursos y congresos |